ACTITUDES QUE NO DEBERÍAN ADOPTAR LOS PADRES Y MADRES DESPUÉS DE

  • Decir: “¡Qué voy a hacer ahora, no sé si podré superar esto!” Estos comentarios ponen de manifiesto los escasos recursos y la posición desvalida en la que se encuentra el Padre o la madre.
  • Adoptar posturas victimistas que intentan conseguir lástima. Esta actitud que se expresa ante amigos y familiares es captada por los hijos que sienten la necesidad de buscar un culpable que le ha hecho daño a su padre o madre.
  • Mostrar apego excesivo como una forma de solucionar el problema de la soledad
  • Pedir opinión o permiso al hijo en cuestiones que no son de su competencia: “¿Quieres que papá/mamá tenga novia/o?” “¿Te parece bien que salga esta noche?”
  • Decir: “Cuando tú no estás no me apetece salir” y telefonear frecuentemente al hijo por la necesidad de saber dónde está en cada momento y la incapacidad de reorganizar la vida después de la separación, ofrecen al mismo una imagen materna/paterna dependiente. Esta situación bloquea el desarrollo de la independencia del hijo y alimenta una simbiosis patológica entre ambos
  • Despedirse del hijo cuando éste se va con el ex cónyuge y decir en tono abatido: “No te preocupes por mí, ya se me pasará”. Es evidente que el niño se marchará preocupado por el estado en que deja a su madre o padre
  • Presentarse derrumbado ante los problemas personales, económicos o laborales. Preguntar al hijo ¿qué puedo hacer?
  • Delegar en los hijos excesivas responsabilidades domésticas que interfieran en sus estudios o impidan el desarrollo de una vida social acorde a su edad. Forzar al niño a vivir más como un adulto que como un niño Cuando el niño se responsabiliza del bienestar psicológico de su padre/madre, se encuentra en una situación de alto riesgo. La sobrecarga de esta función dificultará su evolución natural como niño y afectará su salud psicológica LO QUE NO DEBE DECIRSE A LOS HIJOS
  • Le paso suficiente dinero a tu madre/padre; ¿qué hace con él?
  • ¿Creéis que vuestro padre/madre va a querer ocuparse de vosotros?
  • ¿Creéis que con vuestro padre/madre vais a estar mejor?
  • Eres igual que tu padre/madre ( en sentido despectivo)
  • No es un buen padre/madre
  • Es que no está bien de la cabeza
  • Eso díselo a tu padre/madre que tiene más dinero que yo
  • Claro, como con tu padre/madre haces lo que quieres!
  • Tu padre/madre debería estar en el psiquiátrico
  • De aquí no te llevas nada a casa de tu padre/madre
  • Tu padre/madre sólo me da problemas
  • Si tienes algún problema con tu padre/madre, llámame por teléfono rápidamente Los hijos, tras la separación, necesitan padres y madres fuertes, progenitores en los que poder confiar y que sepan enfrentarse a las situaciones de la vida. El progenitor inseguro y débil tambalea al hijo, le obliga a ocupar una posición que no le corresponde. Si el hijo ve a un progenitor preocupado, intentará calmarlo; si le ve triste, intentará alegrarlo; si le ve desvalido, tenderá a protegerlo. En definitiva, obliga al hijo a asumir funciones que no le corresponden. Se produce una inversión de roles en la que el niño se ocupa del adulto y actúa como un adulto. Se impide al niño crecer como niño, y en estas circunstancias es prácticamente imposible un desarrollo psicológico sano.
  • Araceli Hernaiz
  • Beck Psicología